me quedé pensando.
en realidad, creo que lo hago sin darme cuenta. lo que pasa es que, no sé, me parece que la fuerza no está en la soberbia. a esta clase de personas las veo débiles, y hasta me da la sensación de que sentirse humildes les afectaría infinitamente. siento que creen que la humilidad tiene que ver con las convicciones.
hay muchas clases de (todo) que no queremos que exista porque nos da la sensación de que, no sé, nos afecta.
no. yo te tengo a vos y vos a mí, cómo no voy a estar segura?
(sí existe el amor propio y el reconocimiento de la capacidad de uno mismo, es muy válido, pero los extremos son negativos. pasa lo mismo con la humildad y el pesimismo.)
aparte de esto y como agregado informativo para aquellas personas que no son yo:
no sólo estoy asistiendo regularmente y con constancia a mis sesiones de terapia (por eso escribo como la DRA. moria casán -que se recibió de psicóloga en su sesión de terapia número 4.982)(?), sino que, es más natural de lo que parece todavía. el reconocimiento de las verdades que estoy asimilando no tienen que ver sólamente con las actividades que coinciden específicamente con la ejercitación de la mente en sí, sino con: vivir. convivir con las personas correctas, de las que la mayor cantidad de cosas que les podés aprender son positivas (aunque no te des cuenta, a vos te digo!). tiene que ver con el haberme reunido con el que quiere lo mismo, con el que va para el mismo lado. 'hacé las cosas con amor'. 'es fácil decirlo y difícil aplicarlo pero te juro que funciona'. te cito pero no te prendo fuego.
hoy me siento bien aunque con algunas crisis de ansiedad porque DEJÉ DE SER UNA PERSONA ENOJADA!
siiiiiiiiiiiiiiíííí.
lo mejor.
lo mejor es que tengo 22 años.